Pablo Iglesias

LA SEXTA: CATAPULTA POLÍTICA

Vicesecretario de comunicacion del partido popular

Pablo Casado

Si eres político y quieres llegar alto, tienes que aparecer en «La Sexta«. Sobre todo en «La sexta noche«. Sentarse en uno de sus sillones es sinónimo de éxito. Da igual que seas de izquierdas o de derechas. Ahí se curtió Pablo Iglesias. Se hizo famoso Antonio Carmona. Y más recientemente ha sido Pablo Casado el que ha conseguido llegar a un puesto de relevancia en el Partido Popular después de aparecer semana tras semana en el programa. El nuevo vicesecretario de comunicación del PP ha sabido, de manera muy inteligente, transmitir imagen moderada de si mismo. Y esto ha llevado a Rajoy a elegirle. Está claro que se trata de un giro al centro que interesa de cara a las elecciones y Casado ha aprovechado  muy bien el altavoz que le puso el programa de Iñaki López.

La relación entre «La sexta» y los políticos es simbiótica. Está claro que ambas partes se benefician. Como esos párasitos, que aunque sean diferentes, son capaces de sacar provecho el uno del otro. La evolución de esta cadena, ahora propiedad del grupo Atresmedia, ha sido sorprendente. Nació como la tele del fútbol. Con el inefable Patxi Alonso y el «crack» Andrés Montes, que en paz descanse, como rostros reconocibles. Era la cadena del «tiki taka» y poco más. De esta manera llegaban a un público muy concreto, el futbolero, y desdeñaban el resto de audiencia potencial. Fue «El follonero» el que lo cambió todo. Empezó «Salvados» como programa de cachondeo y poco a poco Évole fue ganando credibilidad y con él, la cadena. Se han especializado en información. Por eso nacieron «La sexta Noche» «Al rojo vivo» o «El Objetivo«. Además los informativos han marcado una linea editorial clara. Para mi gusto demasiado. Pero les funciona y supongo que seguirán así.

elecciones ayuntamientos 2015

Conexiones en directo durante la investidura de los nuevos alcaldes.

Nadie puede negar que han acertado. Ahora se califican a si mismos como la cadena del periodismo. Y de hecho superan en calidad y audiencia a «Cuatro», su competidora del grupo Mediaset. Mientras una da palos de ciego, la otra cada vez está más asentada.

Pablo Iglesias secretario general de Podemos

¿Quién no conoce ya a Pablo Iglesias, el ya secretario general de Podemos? Hace algunas semanas escribía en el blog sobre él y comentaba que sería inteligente que dosificase sus apariciones televisivas para no quemarse. Y parece que lo está haciendo. Salió en la entrevista que le hizo Risto Mejide, pero de manera continua ya no aparece ni en «Las mañanas de Cuatro«, ese programa conocido sobre todo tras la destitución de Jesús Cintora. 

Pablo Iglesias y Tania Sánchez

Pablo Iglesias junto a su pareja sentimental, Tania Sánchez

En «La sexta noche», donde fueron antológicas sus polémicas con Eduardo Inda o Paco Marhuenda, hace semanas que no está de contertulio. Ahora es su pareja sentimental, Tania Sánchez, de Izquierda Unida, la que está cogiendo el relevo de «el coletas» en los enfrentamientos, sobre todo con Inda. El periodista de «El mundo» siempre provoca a Sánchez soltándole indirectas relacionadas con su noviazgo con el número 1 de «Podemos«.

Juan Carlos Monedero y Michael Emerson

Juan Carlos Monedero de Podemos y Michael Emerson

Está claro que su popularidad crece y crece aunque ya no aparezca tanto en los medios. Está dando la alternativa al jovencísmo Íñigo Errejón y a Juan Carlos Monedero, tercero en «Podemos«, al que por cierto muchos han buscado parecedido seriéfilo: Michael Emerson, uno de los actores de «Perdidos». Al final, Iglesias está dejando que hablen de él sin aparecer, algo que le está reforzando. En el fondo el resto de partidos le hacen el caldo gordo. El PP lo utiliza de arma arrojadiza para debilitar al PSOE. Y éstos dicen que en el Partido Popular se ponen nerviosos por el crecimiento de la izquierda.

En una sociedad donde los medios de comunicacion y las nuevas tecnologías tienen tanta importancia, la guerra electoral se libra también por la imagen. Se habla más de la mochila de Pedro Sánchez o la forma de vestir de Iglesias, que de propuestas políticas. De hecho a Iglesias le están lloviendo ya criticas como ésta de un periodista jerezano que está causando furor en redes sociales. Y preparaos porque llegan elecciones  y cobrarán protagonismo los perfiles en «twitter» de los políticos. Esos mismos perfiles que no utilizarán hasta los siguientes comicios.

PABLO IGLESIAS: ¿EL REY?

Pablo Iglesias

Pablo Igleisas, líder de «Podemos»

Tras la abdicación de Juan Carlos I, Pablo Iglesias clama a los cuatro vientos que debe convocarse un referéndum donde se planteé la posibilidad de instaurar la república. No sé si él optaría a la jefatura del estado, lo que está claro es que estamos ante el personaje del momento. Político capaz de movilizar a los ciudadanos. Y alguien que sube audiencias cuando sale en la tele. El sábado «La sexta noche» alcanzó su record histórico de share y el domingo el programa de Ana Pastor (del que ya hablamos en este blog), consiguió un 12,5%, su segundo mejor dato.
Y es que a Pablo Iglesias la gente le escucha. Tiene esa rara habilidad de tener pendientes de los que dice, a los que comulgan con sus ideas, y también a sus detractores. Algo parecido a lo que pasaba con Federico Jiménez Losantos cuando estaba en «La Cope».
A «el coletas» como algunos le llaman, le gusta provocar. Ha participado en tertulias «fuera de casa» como las de Intereconomía. Y sigue esa máxima de «que  hablen de ti aunque sea mal». Es capaz de sacar de quicio a los tertulianos a los que se enfrenta. Francisco Marhuenda pierde los papeles en sus discusiones con él y a Eduardo Inda cualquier día le estallará la vena . Para muestra un botón.

De Iglesias se dice de todo: que ha cobrado de régimenes dictatoriales, que Venezuela financia su partido y hasta que simpatiza con ETA. De hecho ha sido muy criticado por esta intervención en una conferencia de Amaiur.

A partir de ahora tendrá que dosificarse. No estar continuamente en los medios. Seleccionar sus apariciones. Y  habrá que ver dónde tiene el techo. Si estamos ante un efecto gaseosa o un futuro hombre de estado.