Una cuestión de tiempo

UNA CUESTIÓN DE TIEMPO: ODA A LA PATERNIDAD

CUESTION DE TIEMPO 3A priori “Una cuestion de tiempo” puede parecer una comedia romántica al uso, pero eso es solo el envoltorio. En mi opinión esconde dentro una hermosa alabanza a las relaciones entre padres e hijos. El director Richard Curtis acierta con los personajes y apela a los sentimientos, al igual que hizo en el guión de “Cuatro Bodas y un funeral”, “Notting Hill” o “Love Actually”.  Aquí se centra en tres de los personajes y, aunque no es tan coral como sus anteriores éxitos, también hace brillar a los secundarios.

BILL NIGHYEl trío principal realiza interpretaciones creibles y carismáticas. La película gana sobre todo en las secuencias de Bill Nighy, actor británico con más de 40 pelis en su currículum. Pero también funciona la química que se palpa entre, Rachel McAdams, siempre correcta en este tipo de papeles, y el hasta ahora desconocido Domhnall Gleeson.

UNA CUESTION DE TIEMPO 2El argumento se sustenta en torno a un “perdedor” de 21 años al que su padre desvela que todos los hombres de la familia tienen la capacidad de viajar en el tiempo. A partir de aquí la trama podría haber girado hacia la ciencia ficción, pero en este caso se centra en el amor: a la pareja, a los padres y a los hijos. Tiene claras inspiraciones de “Atrapado en el tiempo”, la legendaria película de Bill Murray, pero va más allá. Consigue tocar la fibra sensible, sin ser empalagosa. Y dura solo dos horas, algo de agradecer últimamente.

Al fin y al cabo, cine sin demasiadas pretensiones, pero que deja muy buen sabor de boca  y hace plantearse algunas cuestiones sobre la vida.